Hay una frase que parece casi una contradicción: La orgánica, el residuo más limpio. Pero basta con entender qué ocurre realmente con los residuos orgánicos para que esta frase empiece a tener todo el sentido.
La materia orgánica – como restos de comida, pieles de verdura o posos de café – representan aproximadamente el 40% de todo lo que tiramos. De ese 40%, en Ibiza solo el 10% se recoge de forma separada en los contenedores marrones. El resto acaba mezclado en el contenedor gris, y aunque se separa en la planta de triaje, no se consigue obtener compost de calidad. La diferencia entre lo que podríamos hacer y lo que realmente hacemos es enorme, y está en nuestras manos cerrar el círculo.

La fracción orgánica es la mayor categoría de residuos que producimos, y casi nadie habla de ello. La conversación siempre gira en torno al plástico, los envases, la marea visible del consumo. Mientras tanto, la cáscara de plátano acaba silenciosamente en el contenedor gris y separarla genera mucho más trabajo del que la mayoría imagina.
Lo que la mayoría de residentes y visitantes no sabe es que cuando los residuos orgánicos se separan correctamente y se depositan en el contenedor marrón, pasan por un cuidadoso proceso de triaje antes de transformarse. En Ca Na Putxa, la planta de tratamiento de Ibiza, producen compost y devuelven estos nutrientes directamente a la tierra agrícola, y además, producen biogás que genera electricidad. Un ciclo cerrado. Y aquí está la razón por la que merece llamarse limpio: a diferencia del plástico o la basura mezclada, la materia orgánica tratada correctamente no deja residuos tóxicos, ni microplásticos, ni un legado en el vertedero. Una bolsa de restos de cocina entra y sale convertida en tierra y energía. Por eso se gana el nombre.
El argumento para hacerlo bien se vuelve aún más difícil de ignorar cuando se conoce un dato más: los residuos orgánicos son aproximadamente un 80% agua. Cuando se contaminan con plásticos o envases, pierden calidad, complican todo el proceso y presionan un vertedero que tiene capacidad limitada. El contenedor marrón es la solución para darle un respiro.
La solución no requiere nuevas infraestructuras ni decisiones políticas, la solución está en tus manos. Empieza por reducir lo que generamos y después separa correctamente lo que consumas. En Ibiza, muchas familias siempre han compostado en casa o han dado los restos de comida a los animales. Esta costumbre sigue siendo la mejor opción cuando es posible. Para el resto del mundo, el contenedor marrón es la siguiente mejor opción.

¿Qué va al contenedor marrón?: restos de fruta y verdura, comida cocinada, carne, pescado, pan, lácteos, cáscaras de huevo, posos de café y filtros, bolsitas de té, servilletas de papel…Qué no va: plásticos, vidrio, líquidos, colillas ni aceite de cocina (que tiene su propia recogida separada)… Incluso pequeñas cantidades de material incorrecto comprometen todo un sistema por eso, lo que cada persona hace en casa determina directamente la calidad del compost que la isla puede recuperar.
Por eso nosotros, Creatives for the Planet, con el apoyo del Consell Insular d’Eivissa, lanzamos L’orgànic, el residu més net (El orgánico, el residuo más limpio) – una campaña en toda la isla para llevar esta historia a cada rincón de Ibiza: escuelas, negocios, mercados, centros cívicos y mucho más. En el núcleo hay un video educativo rodado dentro de Ca Na Putxa, que muestra exactamente qué ocurre, desde la recogida hasta el compost y la producción de energía limpia. Porque lo más poderoso que podemos hacer es hacer visible lo invisible. La solución está en tus manos.
www.creativesfortheplanet.org/organica/
Texto: Sophia Brucklacher
Gracias a Ibiza Live Report por publicar este articulo.

